¡EL JUEGO DE MESA MÁS MEXICANO, MISTERIOSO y DIVERTIDO!

En un pueblito hidalguense vivía muy tranquilamente la familia Cruz, conformada por Doña Chole la abuela, Don Manuel el abuelo, la Sra. Martina, el Sr. Pancho y los niños Elena y Ángel.

 

Eran una familia armoniosa y alegre, tan común como cualquier otra. A los niños les entretenían las series y videojuegos que el Sr. Pancho les llevaba cada que podía, mientras que los Abuelos siempre los "atosigaban" con sus anécdotas y leyendas, que ya se sabían de memoría.

 

Al acercarse el fin de Octubre, Martina pidió a sus hijos comprar todo lo necesario para celebrar Día de Muertos, les dio dinero y los mandó al mercado cerca de casa. Cuando los niños llegaron, fueron deslumbrados por unos enormes adornos de calabazas, monstruos verdes de Jalowin y disfraces de sus series y películas favoritas de Neflics. Ellos emocionados sin pensarlo dos veces compraron todo aquello que su madre NO les había pedido.

Por la tarde al llegar a casa, Martina observó su jardín lleno de calabazas y adornos desconocidos para ella, pegados en las ventanas y muro. Y a sus hijos disfrazados como los niños de aquella serie de que tanto les gustaba ver, sin más dinero para adornos. Al ver a sus hijos tan entusiasmados no dijo nada y les dio las gracias por adornar.

Llegada la noche del 1ro de Noviembre su familia se reunía como cada año para compartir y recordar a sus fieles difuntos, Doña Chole con sus tamalitos y Don Manuel con su tradicional pulque que tanto le gustaba a sus hermanos. Al llegar se sorprendieron de la peculiar decoración pero contentos con sus nietos no hubo más que felicitaciones por sus disfraces.

Transcurría la noche con serenidad hasta que un estruendo se escucho al final de la calle, las luces parpadeaban, las ventanas crujían y el frío aumentó; abrazados y temerosos se asomaron a la ventana y ¡no podían creer lo que vieron!

 

Como si fuera un desfile de espantajos, ¡los espectros de las leyendas de los abuelos estaban caminando en su calle! Encanijados por haber sido olvidados, seis enormes e imponentes figuras se acercaban a su jardín, un par de ojos grandes y traviesos volteo a verlos y pum! las luces se apagaron por  completo, la puerta salió volando y en cuestión de segundos aquellos espectros habían desaparecido...

Pero eso no era todo... una de las sillas en la mesa de la familia Cruz estaba vacía! Aquellos tenebrosos espantajos, grandes, luminosos e imponentes, se habían llevado a uno de los familiares!

 

Salieron al jardín y hallaron en una calabaza partida a la mitad, un pergamino con el escrito más temible y desafiante que jamás habían leído...

en castigo por olvidar, nos llevamos a un familiar. SI NOS QUIERES ENCONTRAR, EL JUEGO DEBERÁS GANAR. ¿SERÁS CAPAZ?
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